Generar un espacio en las artes plásticas es uno de los umbrales
más difíciles de transponer para los artistas del siglo
XXI.
Los avances tecnológicos, científicos y el agotamiento creativo
que vive el hombre contemporáneo hacen que los resplandores de los espacios
posibles sean cada vez más pequeños, más estrechos y más
mezquinos.
El Kali –yuga (la edad en sombra según los Vedas) que vivimos
sirve para justificar en cualquier soporte, con cualquier técnica, una
insolente escaramuza de arte que legionarios del snobismo validan sin el más
mínimo criterio.
El arte digital corre ése riesgo.
Santiago Espeche cruzó definitivamente ese umbral y el límite
se desborda en sentidos resplandores. En su segunda muestra el “concepto” de
su ojo satelital se afirma para conformar un universo “in figura” presentando
más que representando el tema, creando así una “nueva figuración” conceptual
digital.
La imagen ”ajeropoieté” capturada por su ojo satelital sobre
nuestra geografía americana sigue fiel a su concepto creativo de no “fotocomponer” sino
intervenir el hallazgo.
Sus obras “Commendo spiritum meum” y “Caro factum est” me
aproximan a otro poema del Padre Navarro:
Lucas 23 44,46.
“El velo del templo se rasgó.
Una espesa tiniebla,
Cubrió el espacio y el tiempo
Como el corazón de una roca negra
Que no puedes tantear.
Tradición y mundo se evaporan.
Nada queda, nada hubo.
Sólo un grito abierto y suspendido:
¡Dios mío, Dios mío,
hágase la luz!”
Espeche capta ese instante en que “tradición y mundo se
evaporan” en “Eli
Eli, lama sabactani y capta la espesa niebla en Inferos pero siempre se impone
el grito de “hágase la luz” en “Tertia Dies” e “Ijthus”.
Un foco redentorista está presente en todo su “Pesaj”.
Esas imágenes “ajeropoieté” las interviene y en su “poiesis” Espeche
en un sentido litúrgico convierte su “umbral en un místico
resplandor de los espacios posibles.”
Eduardo Tenconi Colonna
Cuaresma de 2005