Criterio N ° 2304 - Mayo 2005 - Año 78

Pesaj

El arte digital de Santiago Espeche

El 31 de marzo se inauguró, en la Sala Buschiazzo de la Manzana de las Luces, una muestra de arte digital de Santiago Espeche, cuyo título es Pesaj (Pascua).

Se trata de una serie de ocho imágenes considerables (80 x 100 cm) en las que se representa la misma figura pero con distintos tamaños o ubicaciones dentro del marco, y con diferentes coloraciones y diversas texturas. La imagen, en cualquiera de sus variaciones, es inequívoca: se trata de un Cristo, de perfil, en la postura de la crucifixión. En la mayoría de estas ocho presentaciones aparece como flotando, o como clavado en el marco izquierdo del cuadro. Lo intenso y lo sereno conviven sin conflicto en toda la serie.

Ciertamente no hay nada en este mundo que no sirva de estímulo para una mirada estética o para despertar la creatividad artística. Pero el modo de trabajo de Espeche es completamente original: las obras presentadas por él en esta muestra son, en realidad, imágenes satelitales. Santiago Espeche trabaja, desde hace algunos años, en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Entre las herramientas que allí se utilizan hay un programa sumamente complejo con una enorme cantidad de funciones. Una, por ejemplo, permite detectar, a través de distintas coloraciones y texturas, si una mancha que aparece en la depresión de un terreno es un cultivo de trigo, piedra volcánica, o una laguna. De modo que estos procedimientos tienen aplicaciones útiles para la agricultura, la geología, la urbanización… Las imágenes se procesan con este programa para muy variados fines; Espeche le ha dado una finalidad estética.

Estrictamente, Espeche no modifica la figura que aparece en la imagen satelital; no sustrae ni agrega, no hace “fotocomposición” ni edita. Según lo expresa muy bien Eduardo Tenconi Colonna en el prólogo del catálogo de la muestra, Espeche interviene sobre lo que halla y produce así una “nueva figuración”. Él aplica sobre la imagen distintas coloraciones (varias de ellas, según el tema, inspiradas en los colores litúrgicos), y otras funciones del programa, que permiten el surgimiento o el ocultamiento de lo que ya está en la imagen. El resultado es variado y asombroso. Por ejemplo, en Inferos (todas las imágenes tienen un título que hace referencia a los textos latinos o griegos de los relatos de la Pascua de Jesús), el tratamiento de la fotografía hace visible, en negro y rojo, toda una serie de cadenas montañosas que, a la mirada del que contempla, se aparecen como una especie de vapor envolvente y amenazador que se cierne sobre la imagen del Cristo, empequeñecido dentro de esta toma más amplia, y cuya figura es aquí de un blanco tenue. El conjunto resulta conmovedor.

Conmovedora es también, y sobre todo, la mirada de Santiago Espeche. La imagen satelital original, ¿qué es? Sólo una inmensa salina rodeada de irregularidades del terreno. Espeche ve otra cosa, la respeta, la varía ligeramente sin modificarla, y hace surgir de ella una poesía reveladora del espacio interior que existe y se manifiesta en todo lo creado.

Ignacio J. Navarro