Arte Satelital

 

En Primera Persona

 

Como hijo de diplomáticos, nací en Roma el 22 de diciembre de 1973, donde tuve la suerte de estar expuesto desde temprana edad a las maravillas del arte universal, a la pizza bianca y a los profiteroles.
Después viví en Buenos Aires unos años que alcanzaron para desarrollar mi pasión por el fútbol y el asado, hasta que volvieron a trasladar a la familia a Estados Unidos, donde vivimos en Nueva York casi cinco años.
Ahí aprendí inglés y descubrí el mundo del rock a los siete años gracias a mi hermano Iván.
También visitaba seguido el Museo Metropolitano, que en aquél entonces era para mí una mansión de aventuras donde jugábamos a las escondidas entre momias egipcias y trajes de hierro del medioevo. Luego de un corto paso por Buenos Aires, nos trasladamos a Argelia.
Allá conocí el fabuloso mundo de Albert Camus y tuve el honor de estar en las ruinas de Tipaza que él describe tan bien. Además conocí el desierto del Sahara, Melilla, Marruecos, Suiza, España, Francia, Austria e Italia.
Aprendí francés, me dieron a conocer al Corto Maltés, a Rimbaud y leí por primera vez El Principito estando en el desierto (aunque ya lo había leído) y creció mi pasión por la gastronomía gracias a mi amigo Rabah, un auténtico Kabil y excelente chef.
Unos años después volví a Buenos Aires, al mismo colegio que había dejado. Nuevamente tuve que refrescar el español y me acerqué entre otros a la poesía de Quevedo y Borges.
Pasó el tiempo y la decisión de quedarme quieto y no volver a acompañar a mis padres en sus periplos universales, me permitió establecerme y continué desarrollando mi gusto por la pintura y la poesía a lo que se sumó la pasión por la música.
En la búsqueda porteña y más o menos en orden: hice goles que extraño, cociné para mí y para otros, comí mucho asado, planté un mandarino por error, aprendí de vinos, hice el CBC , colaboré en radio , trabajé en teatro como asistente, fui baterista, fui asistente de producción, hice terapia, fui a la cancha de Boca, practiqué Aikido, viví en Barrio Norte, Palermo, La Boca y San Telmo, hice prensa, trabajé cinco años en la Cancillería , me mudé solo (ese día no había fletes), coordiné grupos de estudio en Buenos Aires para la Universidad de Chicago y básicamente me puse en manos del destino que yo mismo iba forjando.
Con el tiempo empecé a trabajar en la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) donde fui capacitado en el procesamiento avanzado de imágenes satelitales. Entre otras tareas, proceso dichas imágenes con fines científicos.
En ese procedimiento diario, descubrí el potencial artístico de las imágenes y desde un concepto me expreso en un lenguaje neo-figurativo que comparto con ustedes.
Bienvenidos al jardín que habitamos.

 

Santiago Espeche